sábado, octubre 29, 2005

Paranoias y manías



Los perfumes que huelen a caramelo.

7:00 a.m. Es casi de noche, hace frío, tengo sueño y voy dando tumbos como puedo hacia la estación.
Aquí las calles resacosas, aquí unos zombies.
¿De verdad la que me acaba de adelantar dejando detrás un pufo insoportable de perfume con olor a coco confitado (o a bronceador de los 70) cree que eso resulta atractivo? ¿Que un olor así a algo comestible y dulce no puede acabar provocando náuseas a los 5 minutos de exposición?

En fin, por lo menos no olía a roña ni a desodorante sobre costra de sudor reseco. Supongo que no debería quejarme.

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