sábado, diciembre 31, 2005

Fascinación

Cuando tuve mi primer pc me dediqué a lo que todos los primerizos pesadilla de cualquier informático: comprar revistas e instalar todo lo que pillase. De esa época de experimentación y desgracia, conservo un archivo que he ido siempre guardando de pc en pc y de formateo en formateo. Me fascinaba, me sigue fascinando. Las bolas de metal, el entorno, las grandes planchas... Durante años he intentado encontrar una versión menos cutre del vídeo y, sobre todo, la música. Justo haciendo este post, he investigado un poco y he encontrado la página de su creador, así como una versión mejorada de la que yo tenía. Pero sigo sin saber de dónde sale la música ¿Alguien sabe decirme qué tema es, quiénes cantan, cómo se llama, dónde encontrarlo?


Fiat Lux, de Paul Debevec.

jueves, diciembre 29, 2005

Una sonrisa



Hay veces que no queda más remedio. Bajas de golpe las persianas de metal (¡BLAM! ¡BLAM!). Abres los ojillos de emergencia y esbozas tu mejor sonrisa profident, con la cabeza levantada.

Adelante, siempre adelante. Y de fondo, no sé: Nothing de Depeche Mode o March or Die de Motorhead. Cualquiera es buena para ir empujando con la frente por delante.

Menos mal que a veces hay pequeñas tonterías que te sacan de ese estado. Como montarte en el coche camino a casa, ponerte a un volumen no recomendable el Do You Want to del post anterior, ir tu turu turu rururu y mantener una conversación por teléfono mientras te echas unas risas. O como rematar esto ya calentita en casa, con el pijama ideal y la tripa llena de pan con foie grás.

Bueno qué... ¿quieres? ¿quieres? ¿quieres?

When I woke up tonight I said I'm
Going to make somebody love me
I'm going to make somebody love me
Now I know
Now I know
Now I know
That it's you
You're lucky lucky you're so lucky



Franz Ferdinand - Do You Want to?

La primera vez que los oí me parecieron una mezcla deliciosa entre Blur y Pulp con toques de Elástica y Los Beatles. No sé a ti qué te parecerán. Yo no puedo dejar de escuchar esta canción una y otra vez. Viva el pop británico/facilón. ME ENCANTA.

viernes, diciembre 23, 2005

Al aire

Blood Ank Ink Dub

Me gusta llevar una libreta roja cuando voy en tren. Veréis: me gusta escribir a mano. Me gusta sentir la tinta resbalando, la bolita azul que gira, como mi mundo. Años de entrenamiento y condicionamiento social me han llevado a echar de menos el acto de la escritura ahora que casi toda mi labor de redacción es puro mecanismo ofimático. Han sido muchas horas tomando apuntes, haciendo resúmenes, elaborando trabajos.

Pero ahora ya me he acostumbrado al tac tac tac de las teclas.

Una vez picada por la mosca del blog, creo que he pasado por el mismo ciclo que todos los blogueros. Lectura voraz, torbellino de ideas, enlaces, sobre-alimentación, saturación, aburrimiento... Una vez que te ha picado la mosca del blog, eres capaz de hacer posts de la nada, en cualquier momento y lugar. Todo es materia para redactar nuestras cagaditas diarias y colgarlas con discreción o con grandes aspavientos. El cómo es lo de menos. ¿O no?

Y así me paso la semana escribiendo y escribiendo y escribiendo. Plasmando pensamientos, contando anéctodas, descargando mala baba, quitándome espinitas. Ay, sí, ¡tengo tanto que contar! Y entonces me asomo al blog (me gusta mirarlo de vez en cuando pues también guarda sus reglas de estética. Una estética totalmente personal y subjetiva, claro, pero no por ello menos rigurosa). Y.. y... ¡pero cómo! ¿Qué hace aquí este post? ¿Pero desde cuándo no publico? Ostras. Cualquiera que lo lea dirá: vaya tía plasta, vaya tía depresiva, vaya tía aburrida... Y entonces caigo en la cuenta: llevo toda la semana posteando, escribiendo... en el aire. Lanzando bocanadas de mi vida al aire. Lo pienso, le doy forma. Cuando llego a casa ya estoy demasiado cansada y me olvido. El post nació, creció, me sirvió de desahogo y, una vez cumplido su fin, se dispersó. Porque no llevaba la libreta roja, porque iba conduciendo, porque en la ducha se mojaría, porque...

¿Son mejores estos posts que no publico? No lo sé: no los recuerdo.

XXXVIII
¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?


Gustavo Adolfo Bécquer

miércoles, diciembre 21, 2005

Expuesta



y privada de libertad.

Así es como me siento a veces.

martes, diciembre 20, 2005

Claudia

Y más adioses. Voy recuperando fantasmas a trozos. Claudia se marcha. Lleva años viviendo aquí y le ha entrado la morriña. Ya no es feliz y no tiene nada que la ate a España, o al menos eso cree.

Unos cuantos la despedimos, sólo unos pocos, los que la queremos de verdad. Alguien ha hecho un montaje precioso con fotos de todos y mensajes de cariño. La cena es estupenda. Claudia está radiante, como siempre.

Llega la hora de decir adiós y sonríe. Sus ojos tienen el brillo del vino, siempre sonrientes, llenos de chispitas. Y en ellos: las comidas compartidas; su llamativo coche enano con orgullo entre los flamantes coches de empresa; esa vocecita frágil y esa cara de guiri que no puede negar su piel blanquísima; su interés por enseñarme a apreciar el vino (no lo conseguiste, rubia); su entusiasmo y seguridad; sus siempre buenos consejos; esa rosa amarilla que me llevó un día a la oficina, sólo para hacerme sentir que estaba ahí ante las arpías.

Claudia me mira un momento y nos dice a B. y a mí: "Tenéis que venir a verme. Unos días, tenéis que conocer mi país. Decídme que vendréis." B. y yo intercambiamos miradas y decidimos organizar una escapada sin maridos para tomarnos esa copa de vino que tanto le gusta a Claudia y volver a compartir confidencias. Le aseguramos que sí, que iremos, claro que iremos.

Cuando la abrazo, siento su cuerpecillo menudo como un junco y hundo la nariz en su pelo del color de la paja. Huele a ella, a Claudia. La estrecho con cuidado, sintiendo el calor de su vitalidad, y sé, con toda certeza, que nunca más volveré a verla.

Gracias, Claudia, por tantas cosas.


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domingo, diciembre 18, 2005

El miedo



Hay pocas cosas más peligrosas que el miedo. Entre otras consecuencias, nos hace agresivos hasta límites inesperados. La mayoría de los ataques de animales que achacamos al capricho y a instintos violentos más salvajes, no son si no una mera consecuencia del miedo. Atacan para protegerse.

El miedo paraliza, nubla los sentidos, pero también nos convierte en una bomba de adrenalina lista para atacar. Nos moviliza, nos empuja. El problema es que lo que debería ser un mecanismo de defensa se acaba convirtiendo en el motor de muchas vidas. Sé que es la explicación para muchos que viven en su guerra constante, lo cual no es consuelo ni cura los arañazos de gato rabioso.

El miedo es también la explicación de muchos comportamientos que pudieran parece ilógicos.

Yo tengo miedo de muchas cosas. Yo tengo miedo de que me abandones, de ver en tus ojos el brillo del cansancio. Y antes de que eso suceda, me doy la vuelta y me alejo trotando, sin que te des cuenta. Sé que detrás está tu sonrisa. A mí me espera la luna.

miércoles, diciembre 14, 2005

Peluche nuestro que estás en los cielos...

Dudo entre abandonarme a la indignación, a la risa desquiciada, a la pena más profunda. ¿Por qué? Por esto: una noticia aparecida en el diario Qué!, edición de Madrid, a fecha de hoy.



Se trata de las recientes campeonas de España de gimnasia rítmica. Veamos tan sólo una perla: "La noche antes del concurso pusimos nuestro peluche encima de una lámpara y le rezamos pidiéndole tres deseos".

Hala, ahí queda eso.

El tipo de pensamiento que ilustra la noticia es un claro ejemplo de subnormalidad profunda fallo de nuestro sistema educativo. Idea que tomo prestada de este artículo. No sé, a mí me parece que es una simple cuestión de mezcla entre tradición fuertemente arraigada y cociente intelectual al nivel de una castaña pilonga (y que me perdonen las castañas, pobrecitas).

Muestras como esta me hacen perder la fe en el género humano.
Y ahora dudo entre abandonarme a la vergüenza ajena, a la preocupación o a las drogas duras.

Como complemento, recomiendo vívamente un paseíto por los siguientes enlaces (todos incluidos en la columna de la derecha de este blog, dentro de la sección ¡Avive el seso y despierte!) donde se pueden leer cosas tan interesantes como la verdad sobre el "enigma" (ejem, ejem, cof, cof...) de las caras de Bélmez, las "investigaciones" de Iker JIménez (argg.. COF COF COF... ARRGG...PUAGS..) etc.

martes, diciembre 13, 2005

El nudo



Un día te sientas delante de la pantalla y dices ¡zas! el síndrome ese de la página en blanco por el que tantos aspavientos hacen escritores, periodistas, etc.

Pero no, en mi caso no es la página en blanco: es el nudo. No es la inmensidad del espacio vacío: es su pequeñez. Cambiar la resolución no sirve: no hay cabida para tantas hebras sueltas.

No es que no quiera hablar de las hebras, es que son muchas y están enredadas. Es que hablar de ellas es un esfuerzo enooorme. Así es que he decidido que mejor hablar del nudo, como un pulpo seco y traicionero. Ahí, enfrente de mis ojos. Y yo palmando con las manos extendidas.

No voy a engañarme. Creo que lo que me impide desatarlo es la bocanada de pánico de que en el fondo no haya nada que merezca la pena. Y es muy duro caer al vacío o, lo que es peor, ni siquiera caer.

Por eso hablo del nudo. Ahí queda expuesto. Aquí queda clavado como una mariposa de coleccionista, es lo más cruel que puedo hacerle. Miradlo ¿no es bonito?

domingo, diciembre 11, 2005

Con-juguemos

Don't Look Up, de David J. Nightingale

Que yo he dicho
que tú has dicho
que él ha dicho
que ella ha dicho
que nosotros hemos dicho
que vosotros habéis dicho
que ellos han dicho...

que yo he dicho
que tú has dicho...
[ad infititum]

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¡que en el culo tengo un bicho! :-Þ

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(Estas cosas me ponen triste)

viernes, diciembre 09, 2005

Chispazos de autocompasión con fondo de margaritas



En una calle donde el sol te aprieta la garganta y no eres capaz de hablar. Porque las vibraciones de música te hacen temblar de arriba a abajo, pero no puedes verla.

¿Y a estas horas dónde encuentras unas tijeras de podar para atravesar el laberinto abriéndote paso por los setos?

Pasa el conejo blanco con su reloj de bolsillo, guiña los ojos y enciende sobre su cabecita peluda un neón que dice "reservado el derecho de admisión". Pero tú sabes que los conejos no llevan relojes, ni tampoco bolsillos.

Será cuestión de agarrarse bien al borde. Sería realmente tonto ahogarse en una taza de café.

miércoles, diciembre 07, 2005

Idiosincrasia de una canica



Mi condición de canica me obliga, no puedo sustraerme a ella. Tengo el corazón naranja, azul y amarillo, voy rodando a todas partes. A veces salto. A veces me topo con una pared y contemplo entre ooooohs y aaaaaahs la inmensidad del universo en contrapunto al asombro de mi pequeño corazón de canica. A veces me hundo en las alfombras y sus lanas suaves acarician mi redondez transparente. Yo me dejo mecer ¿Qué podría hacer si no?

A veces llueve y reluzco como una enorme lágrima, y vibro toda como una risa de menta. A veces no quiero ser canica, y quiero aprender a caminar. Pero por mucha fuerza que hago no acaban de salirme patitas. Lo he probado todo: desde la rabia sorda y ciega hasta la meditación zen, pasando por cremas y emplastos. Pero no pierdo la esperanza. Un día dejaré de chocar contra las cosas, que ya me saltan esquirlas de cristal y, claro, con tanto golpe, no gano para aspirinas. Pero he de seguir rodando. Mi condición de canica me obliga: no puedo sustraerme a ella.

lunes, diciembre 05, 2005

Si ej que...



Leo al Chasky y se me llenan los ojos de envidia, el corazón de estrellitas y la boca de espinitas de bizcocho.

Sueño despierta. Dejad que os lo cuente. Llevo una carta en la mano, me siento ante el jefe. Sonrío "ya sabes que te dije una vez que no me sentía a gusto aquí. Me voy". El "hijolagranputa-cabronazo-no-reventaras" me lo guardo. La vida da muchas vueltas y nunca se sabe.

Aaaaaah... Se acabó verles la cara todos los días, escuchar sus estupideces de frente estrecha, intentar pasar desapercibida para que la arpía no me ataque. Se acabó aguantar la ceja levantada de la secretaria de mierda que se cree alguien, al miserable que se come las magdalenas a escondidas para no compartir, a la madame que se cree la marquesa de Pollalzada.

Se acabó que venga una subdirectora que habla con la boca llena de tortitas con nata y lleva una fregona amarilla en la cabeza (creo que pretende que sea pelo, y rubio!) y le cuente a su amiguita, esa macarra maleducada que no sabe hacer la "o" con un canuto, lo indignada que está porque le han puesto una multa cuando ella no ha cometido ninguna "inflacción". No sé, lo mismo se la han puesto por PEDORRA o por lo que le cuelgan las carnes. Vete tú a saber (¿inflar + flacidez?) qué significa ese engendro que su cerebro exclusivamente dirigido a los tonos de las últimas lacas de uñas ha parido entre grandes aspavientos.

Se acabó. Y sí, trabajo en un algodonal, por si alguno se preguntaba en qué trabajo.

Ais... ais... vaya mierda, pasado mañana otra vez allí. A ver si sucede ya lo que estoy esperando y le pego una patada en todos los morros a la puta señorita Ejcal-laata.

Seréis los primeros en saberlo, no lo dudéis.

domingo, diciembre 04, 2005

Predicción de la risa



Hay cosas que, ya cuando te las ves venir o te están ocurriendo dices "lo que me voy a reír dentro de un tiempo cuando me acuerde de esto". Claro, no es ningún consuelo, pero siempre es cierto. Supongo que tener una neurona de guardia que se mantiene sobria y es capaz de advertirlo ya es un paso hacia adelante.

Como cuando te caes de boca y esparces por el suelo todo lo que llevabas en las manos, y te quedas como cucaracha panza arriba, solo que tú panza abajo. Y te duele el alma.

Como cuando llevas por primera vez un coche automático y pisas a fondo ese embrague que no tiene, y suena PIIIIIIIIIIIIIIIIIIII el cabezazo que te has dado contra el volante porque lo que has pisado, evidentemente, es el freno. Y te duele la frente (y el orgullo).

Como cuando.

Tengo por ahí almacenados una pila de "como cuandos". A ver lo que tardan en dejar de doler, que algunos ya están atontados, y puedo reírme de ellos a corazón abierto.

sábado, diciembre 03, 2005

La edad del agua


Me gusta la lluvia. Me gustan las hojas secas. Me gusta el brillo de las aceras mojadas, el olor a tierra mojada, el cielo encapotado, el derrame de la sangre blanca y nueva de las nubes, lavándolo todo, llorando las penas, limpiando las almas negras.


Tenía 15 años (siempre tengo 15 años en los recuerdos vivos, como si se clavaran en el acerico de mi corazón de terciopelo y las heridas nunca sanasen) y un jersey de lana rojo, grande, largo. Llovían todas las lluvias del mundo, grandes gárgolas invisibles vomitaban sus babas de agua a borbotones. Y yo paseaba por el parque, esponjándome como un pajarillo, mirando hacia arriba con los ojos cerrados, sonriendo y sintiendo resbalar todas las gotas del cielo, las risas, el llanto, por mi cara. Y se me iba limpiando la mirada, y chorreaban las voces, los malos amores, la suciedad de las dudas, se diluían ennegrecidos como tinta, como ríos de rimmel negro. Llegué a casa empapada, pero me sentía tan bien...


Hace dos años trabajaba a veinte minutos andando de casa. Quise limpiarme el alma y caminé despacito. Pero ahora llevo gafas, y se me llenaban de gotitas, y no veía. Me las quité, pero entonces todo se volvió borroso y no sé qué es peor. No fue lo mismo, sólo parecido. Llegué a casa calada hasta los huesos, el pelo se me había enredado de tal forma que parecía un manojo de estopa. Me di una ducha ardiendo. Al día siguiente por la mañana tenía el abrigo empapado y no podía ponérmelo, los zapatos para ir a currar se me habían deformado, me dolía la cabeza. Intenté articular un buenos días desmañado y sonó a juguete roto.


Ya no tenía 15 años. Ya no los tengo. Pero sigo esperando esa lluvia que venga y me purifique, arrastrando con el barro todos los malos pensamientos, todos los alfileres.

jueves, diciembre 01, 2005

Seguridá Sosiá



Hoy no me encuentro bien, de hecho estoy hecha unas bragas. No voy a currar, esto no puede seguir así. Al médico. Cita a las 7 menos 25 de la tarde. Pienso pedirle la baja, tendré para una semana con esta contractura del demonio.

6:30 hola buenas tardes (murmullo tipo rosario de un par que contesta, un señor de mediana edad toma la voz cantante y se eleva entre las otras HOLA BUENAS TARDES). Coño qué susto.
A lo lejos se oye un crío que llora. Joder, pobre crío, a saber qué le estarán haciendo.

6:32 vistazo al catálogo del Mediamkt. Tantas cosas para comprar y tan poco dinero... ais.. Dios con el crío, lo deben de estar matando por lo menos.

6:35 perdone ¿sabes si el médico lleva retraso? ahm, sí ejem, como de un cuarto de hora. Catálogo de "casa" y a ver velitas y cursiladas monísimas. ¿Ese crío no se calla ni para respirar?

6:40 Libro. Uf cómo me duele, me cuesta concentrarme y encima... joder con el puto crío

6:45 y no calla oye

6:50 aaaah paz

6:52 no sé cómo sentarme ya para que no me duela... no me puedo concentrar... ¿por qué? ah, va a ser porque el puto crío lleva un buen rato "ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia..." en su media lengua, cual mantra hare krishna ipia ipia ipia ipia ipia... a saber qué querrá decir eso... su madre lo entenderá...ipia ipia ipia ipia ipia ipia..

6:58 ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia...

7:00 ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia ipia...

7:02 dios... y vuelve a berrear como si le estuvieran arrancando las uñas o algo...

7:05 por fin. hola, buenas tardes. Pues verá yo venía a QUE ME LIGASE LAS TROMPAS AUNQUE SEA CON UN DESTORNILLADOR!!

7:10 salgo a la calle con mi recetita en la mano de un super-relajante muscular de la hostia, un papelito para hacer ejercicios sentada, un diagnóstico de tercio superior de la espalda completamente contracturado PERO SIN BAJA (que alguien me explique cómo voy a trabajar con la contractura y el relajante para elefantes) y con los ovarios intactos. Maldita lista de espera.