martes, enero 31, 2006

Salto de fe


Yo no quiero que llegue Febrero.
Febrero siempre ha sido mi mes favorito. Pero no éste. No quiero que llegue. Este no.

Quiero pasar de puntillas por el calendario, quiero que se cierren todas las flores, que todas las noches sean un borrón como el paisaje en las ventanas de un tren imposible, que todas las estrellas se den prisa, que los relojes revienten.

Hoy he mirado el almanaque y me lo he encontrado agazapado, esperando. Quiere clavarme sus dientecillos de primavera muerta, lo sé.

Yo no quiero que llegue febrero y se me enrede en los tobillos y me haga caer de boca. Y comience a llover por dentro, una vez más.

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