lunes, enero 09, 2006

Chispazos



Mi felicidad se compone de chispazos. Que me agarres la nariz helada. Un sabor en el paladar, una caricia en el ego. Un trozo de chocolate que se deshace en el corazón, un olor a tierra mojada. Césped recién cortado, cloro de piscina, eucaliptos. El cabezazo de un gato en mi espinilla. Tu mano. Una tostada en domingo, o mejor, dos. Una palabra. El calor de tu lengua. La sonrisa, no una cualquiera: tu sonrisa. Confidencias a la luz de un cubito de hielo. Dos cerezas en mi oreja. Un ronroneo. Las amapolas. Voy a preparar flan. Un gato en el regazo. Los tulipanes. El muguet. Una canción en las palmas de las manos. La voz sensual de un de libro. Una palmadita en el alma. La luz blanca y amarilla por la ventana. El tacto del parqué en los pies desnudos. Agua. Canciones en la ducha. Abrazos en la cama. Chocolate caliente. Los párpados rosa con el sol de invierno en la cara. Espuma que huele a melocotón. Carcajadas de estrellas.

Una tirita en el cielo. Una sonrisa en sábado. Unas cañas arreglando el mundo. Azul. Crítica feroz. Libros en la bañera. Agua con sales de rosa. Calcetines con dibujos. Escuchar. Escribir. Pero sobre todo, la risa. Y el mar, siempre siempre el mar.

Simples chispazos inconexos. Parpadead y veréis uno. Míradme de reojo y retrocederé, como un animal asustado. Yo otorgo ese poder. Pero nadie tiene la culpa. Soy yo: estoy mal hecha. Estoy abocada a la felicidad como chispazos. Condenada a la oscuridad más amarga con un simple parpadeo.