martes, noviembre 29, 2005

Teenage Love Revisited


El otro día fui a ver Match Point resignada, por obligación moral (no, no me gusta Woody Allen, apedreadme, aquí aquí, en la frente), por salir de casa, por el costillo y por la promesa de unas cañas posteriores.

Y me encuentro con esto...

  

Y me despierta el gusanillo de la adolescente enamoradiza.
Y entreveo una mezcla deliciosa para mis ojos.

La boca prohibida,

  

la sensualidad y la insolencia

  
abandonadas a la indolencia más dulce en ese cambio sutil de una letra.

Últimamente todos los caminos me llevan a una historia. Para hacer sitio en una estantería, pensé en regalarla en VHS. Y a partir de ahí una serie de hechos inconexos: así, sin saber nada, me la recomienda el insólito pezhammer, me lo nombran varias y distintas personas. ¿Cómo se llamaba el grupúsculo que formó Simon LeBon para un sólo disco? Decido coger el libro (no me vendrá mal para leer algo en inglés). Primera parte: Et in Arcadia Ego. Página 47: [...] by his own account he had practised black art in Cefalù [...]. Y ahí empiezan a perseguirme ojos líquidos en mis sueños. Todo se entrelaza de tal manera que no puede sino ser casual.

Y no quisiera dejar de colgar dos fotos fetiche. Dos de mis amores platónicos... ¿qué más podría pedir?


Que me hagan hueco, por supuesto.



Definitivamente, tengo que volver a ver Velvet Goldmine. Y esta vez no va a ser ni por conocer la vida de David Bowie e Iggy Pop ni por el desnudo de Ewan McGregor.


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