sábado, marzo 04, 2006

No lo siento



Querría pedirte disculpas.

Por meterte en algo que no querías, por enseñarte la foto de una playa y permitir que te quemases al sol, por traerte a la luz de una vela blanca y luego abandonarte a tu suerte.

Compréndelo: yo no sabía. Yo no puedo ser responsable, no me hagas chantaje. Conmigo no funciona. Ya lo ves.

Y ahora me muerde un bicho pequeñito y peludo a la altura del oído, donde me susurra que yo te tendí una mano que luego retiré.
Pero compréndelo: sólo te enseñé un camino, nunca dije que fuera a salvarte. Si lo pretendí, pronto me di cuenta de que tú no querías que te salvaran, sólo agarrarte a un cuello sin intentar nadar.

Arañando, pateando tiburones, empujando, tirándole piedras a los barcos, gritándole a las gaviotas. No, así no. Me escuecen los arañazos, los tiburones no atacan porque sí y son tan bellos... no soporto que me empujen, no apedrees mis barcos de papel, no les grites a mis pájaros.

No lo siento. Yo no soy la tabla de salvación de nadie. No vas a arrastrame contigo. Es una cuestión de supervivencia.
Y ahora me duele. Me pongo el abrigo de no me importa y paseo mis balizas para ti. Por eso querría pedirte disculpas, pero no voy a hacerlo. Exiges demasiado y a gritos algo que nunca te había prometido. Si te acercas, te apartaré. Y, como los cocodrilos, lo haré con los ojos llenos de lágrimas, pero será inevitable.

Adiós, pequeño náufrago de secano, adiós. Espero que pronto encuentres la playa. Y que deje de dolernos, a los dos.


Para poner música utilizo Castpost

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