Reach up

Para poner música utilizo Castpost
La nieve me alegra el corazón. A lo mejor porque los cinco primeros inviernos de mi vida fueron de color blanco. Era demasiado pequeña para hacer muñecos de nieve: miraba por la ventana y me decía a mí misma que haría uno cuando fuese mayor.
Muchos buenos momentos de mi vida están asociados a la nieve, en grandes cantidades, cubriéndolo todo. Quizás por eso hoy me bajo del autobús y recorro los diez minutos de paseo hasta mi destino final, y siento cómo me va inundando una especie de alegría infantil. Los copos, enormes y blanquísimos, cargan de luz los techos y el suelo. Todo brilla. Siento en la punta de los dedos la vibración crunch crunch de mis pasos en la nieve. Y es el crujir de mil cristales de agua.
En ese momento, en mis oídos:
Reach up for the sunrise
Put your hands into the big sky
You can touch the sunrise
Feel the new day enter your life
Y es eso: frío y luz blancos penetrando por cada poro de mi piel, helándome los labios, doliéndome en los dientes, porque sí, sonrío; con una sonrisa abierta como únicamente lo hacen los que saben que están solos. Y tengo ganas de cerrar el paraguas, abrir los brazos, mirar hacia arriba y dejar que la nieve me empape la cara, el pelo y el alma. Tengo que hacer verdaderos esfuerzos por no soltar la mochila y ponerme a bailar.
Nada nuevo ha ocurrido: es la nieve, que me alegra el corazón. Mañana volveré a ser la amargada de siempre. Hoy no puedo dejar de sonreír cada vez que me acerco a una ventana.
Feel the new day enter your life...
Reach up
Reach up
Put your hands into the big sky...

Para poner música utilizo Castpost
La nieve me alegra el corazón. A lo mejor porque los cinco primeros inviernos de mi vida fueron de color blanco. Era demasiado pequeña para hacer muñecos de nieve: miraba por la ventana y me decía a mí misma que haría uno cuando fuese mayor.
Muchos buenos momentos de mi vida están asociados a la nieve, en grandes cantidades, cubriéndolo todo. Quizás por eso hoy me bajo del autobús y recorro los diez minutos de paseo hasta mi destino final, y siento cómo me va inundando una especie de alegría infantil. Los copos, enormes y blanquísimos, cargan de luz los techos y el suelo. Todo brilla. Siento en la punta de los dedos la vibración crunch crunch de mis pasos en la nieve. Y es el crujir de mil cristales de agua.
En ese momento, en mis oídos:
Reach up for the sunrise
Put your hands into the big sky
You can touch the sunrise
Feel the new day enter your life
Y es eso: frío y luz blancos penetrando por cada poro de mi piel, helándome los labios, doliéndome en los dientes, porque sí, sonrío; con una sonrisa abierta como únicamente lo hacen los que saben que están solos. Y tengo ganas de cerrar el paraguas, abrir los brazos, mirar hacia arriba y dejar que la nieve me empape la cara, el pelo y el alma. Tengo que hacer verdaderos esfuerzos por no soltar la mochila y ponerme a bailar.
Nada nuevo ha ocurrido: es la nieve, que me alegra el corazón. Mañana volveré a ser la amargada de siempre. Hoy no puedo dejar de sonreír cada vez que me acerco a una ventana.
Feel the new day enter your life...
Reach up
Reach up
Put your hands into the big sky...







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