domingo, julio 10, 2005

Su mejor pesadilla




`He's dreaming now,' said Tweedledee: `and what do you
think he's dreaming about?'
Alice said `Nobody can guess that.'
`Why, about YOU!' Tweedledee exclaimed, clapping his hands
triumphantly. `And if he left off dreaming about you, where do you suppose you'd be?'


Lewis Carroll, Through the Looking-Glass and What Alice Found There



Charles Lutwidge Dodgson o, lo que es lo mismo, Lewis Carroll, soñó con Alice Liddell.

Matemático, profesor, diácono, poeta, escritor y fotógrafo (sobre todo de niños, lo que le ha valido acusaciones de pederastia no demostradas), sus niñas abandonadas a la pereza no son nada al lado de los ojos enormes como pozos de la pequeña Alice.


Alicia como ser real, como metáfora del cambio, lo absurdo y el surrealismo. Cayendo por una madriguera o atravesando un espejo para comenzar el sueño. Puertas hacia la descripción perfecta de una pesadilla en la que una oveja en su tienda (donde hay un objeto brillante imposible de enfocar que cambia de anaquel) hace punto con agujas que son remos, porque ahora está en una barca; un bebé agobiado por la pimienta resulta ser un cerdito; un sombrerero y una liebre de marzo, parodias de Sísifo, están condenados a vivir en la misma hora de su reloj con mantequilla, la de tomar el té, y repetirla una y otra vez.

Nada es lo que parece. Los mosquitos tienen el tamaño de un pollo y hacen juegos de palabras. Las leyes de la lógica no tienen cabida en el submundo de los naipes y los escaques.

Pero...

¿Qué sucedió con Alice cuando creció y Carroll dejó de soñar con ella?


Pobre, pobrecita Alice.
Pobre ángel caído, musa deshojada, estrella húmeda y mofletuda.

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